29/1/12

Recuento teatral 2011, diario La Hora

El teatro estuvo de fiesta en 2011
Buenas obras nacionales e internacionales y el avance del musical marcan la temporada que termina.

Por Marietta Santi, diario La Hora, 30 de diciembre 2011.

Una cartelera nutrida y de calidad es la que disfrutamos en la temporada 2011. Estrenos nacionales y una buena presencia internacional, gracias a Santiago a Mil y al Teatro Nescafé de las Artes, además del renacer del musical chileno con obras como Cabaret y La Tirana.

En lo nacional, lo que más destacó fueron las relecturas de clásicos. La Señorita Julia, de Strindberg, que Cristián Plana dirigió con profundidad y precisión. La Violación de Lucrecia, mirada de Patricio Pimienta para el poema homónimo de Shakespeare, interesante e intenso trabajo que revive el verso del bate. Orgía, actual revisión de la pieza de Pasolini de parte de Cristián Marambio, que convirtió el escenario en una instalación. E Interior, impecable dirección de Rodrigo Pérez para el texto de Maurice Maeterlinck, que agudizo las tensiones entre el afuera y el adentro, el cuerpo y la palabra.

Entre las puestas en escena de autores contemporáneos brilló La Muerte y la Doncella en la versión de Moira Miller, acertada y bien actuada propuesta; Las Heridas del Viento, con Luis Gnecco y Paulo Brunetti bajo la dirección de Óscar Barney Finn, drama escenificado con contención; y Art, en la versión de Edgardo Bruna, quien ofrece una chispeante y actual comedia en la piel de Andrés Velasco, Nicolás Saavedra y Juan Pablo Sáez. A ellos se suma Intentar no construir-lo, versión teatral para la novela Abahn, Sabana, David, de Marguerite Duras, en un puesta donde lo espacial es gravitante. Dirigió Ignacio García.

Hay que mencionar también La Mantis Religiosa, de Alejandro Sieveking, y Háblame de Laura, de Egon Wolff, serios trabajo en torno a dramaturgos nacionales. Y la impresionante y aplaudida versión de Mariana Muñoz para Amores de Cantina, de Juan Radrigán; y Villa + Discurso, escrita y dirigida por Guillermo Calderón.

De lo emergente destaca Casa Vacía, de Teatro Híbrido. Con música en vivo y sin palabras, a través del teatro gestual, los jóvenes intérpretes escenifican la película coreana Hierro 3. Delicada puesta en escena.

Sólida estuvo la presencia internacional. Partió el año con Santiago a Mil y estupendas obras como Purificados, del polaco Krzysztof Warlikowski; Protegerse del Futuro, del Suizo Cristoph Marthaler; y Othelo, de la compañía lituana Menos Fortas. A ellas se suma El Viento en un Violín, del argentino Claudio Tolcachir. A mediados de año, Santiago Mil continuó con las visitas de excelencia, con Hamlet, de Ostermaier, y La Familia Argentina, de Cristina Banegas.

El Nescafé de las Artes trajo a Norma Aleandro y su unipersonal que es una clase de actuación, además de lo mejor de la calle Corrientes del vecino país.

Cabaret, donde Francisco Medina impresionó como el presentador, y La Leyenda de la Tirana, cuidada pieza sobre la leyenda nortina, muestran que estamos avanzado en materia de musicales.